Las lagrimas fluían por su rostro como Penosos manantiales que rememoraban su desgracia; las mariposas asesinas en su estomago no paraban de absorber su vida poco a poco, y los pensamientos que lo atormentaban se cernían sobre él como enormes sombras que nublaban su visión... Las trémulas memorias de un pasado cercano martirizaban al ser que alguna vez habría podido ser feliz.. Esa mañana había partido, había dejado atrás todo aquello que ahora añoraba; su risa, sus ojos, su aroma.. Ya no volvería a sentir aquellas cálidas manitos sobre las suyas, ni aquel dulce aliento infantil que solía rozar su rostro; No, ahora estaba lejos.. La armoniosa sinfonía que para el representaba aquella voz de niña ya no volvería a deleitarlo; y su precioso cuerpo infantil, con el que soñaba en las mas oscuras noches, estaba ahora a kilómetros de distancia...
Se lamento en silencio, temiendo despertar a esas otras profundas agonías que vendrían a mortificarle por el resto de la noche.. la oscuridad se alzaba por sobre su cabeza como un profundo manto que cobijaba sus lagrimas, mientras la tenue luz que se filtraba por su ventana proyectaba sombras amargas que amenazaban con extender las tinieblas por toda la pequeña habitación... observo su foto entre la quietud; observo su cabello cobrizo, su tez sonrosada y tierna, su sonrisa casta y pura; aquella candorosa sonrisa por la que habría movido cielo y tierra, solo para verla un instante mas, para que aquella ingenua y cándida sonrisa no desapareciese nunca de su rostro... se pregunto entre una especie de sosiego quebradizo, el porque había tenido que alejarse de ella; el porque su incierto destino le obligaba a partir, dejando atrás a la única razón para darlo todo en esta vida..
Recordó entonces ese cálido contacto con su tersa piel, ese roce maravilloso que le hacia sentir que todo estaba bien; esa sensación que parecía no volver a inundarle nunca mas.. recordó el magnetismo eléctrico que le atravesaba al posar sus labios sobre sus cálidas mejillas, y como podía quedarse horas mirando atravez de sus brillantes e inocentes ojos cafés, sin preocuparse ni por un instante en el mundo tangible que le rodeaba, esa sensación mágica al estar cerca de ella que ya no volvería a disfrutar...
No resistió mas.. Sabiendo que le Amaba, como nunca antes había conocido un sentimiento, se incorporo en silencio de su cama; pensando en aquellos momentos pasados, en el incierto futuro gris que se cernía por delante de él, y mientras las sombras proyectadas por la frágil luz de los faros parecían burlarse de su infortunio, le Escribió... a su ángel, a su niña, a su pequeña, a su único amor... Le escribió...

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